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OPINIÓN | «Tecnología, una Torre de Babel en la alta dirección» por Patricio Viguera

La pandemia del Coronavirus ha puesto a prueba la estrategia y las capacidades de la tecnología de nuestras empresas. Ventas, logística y atención al cliente han sido probablemente los procesos más estresantes, cuando no es posible reunirse presencialmente. Los atractivos sitios web y costosos ERP se volvieron insuficientes para atender la nueva demanda que propone una vida con distanciamiento.

Pero, ¿a qué se debe que industrias como la financiera y el retail —percibidas como usuarias avanzadas de tecnologías para ofrecer sus productos y servicios— fueran sobrepasadas en sus capacidades para atender a sus clientes a distancia?

En una mirada rápida para dar respuesta a esta pregunta, nos encontramos varias situaciones que vale la pena revisar:

  1. Una notable ausencia de información actualizada, respecto de las capacidades tecnológicas reales de la organización.
  2.  Una considerable asimetría de conocimiento en materias tecnológicas entre las distintas áreas de la empresa, sus gerentes y directores encargados de gestionar la crisis.
  3. Una organización que sitúa a la gerencia de TI en el centro de la estrategia tecnológica de la empresa, imposibilitando una mirada integral de las necesidades de digitalización y automatización del negocio.

Estas limitaciones fundamentales, han convertido la sala del directorio en una verdadera Torre de Babel, a la hora de desarrollar una visión y una estrategia acorde a los desafíos que imponen los tiempos. 

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En mi opinión, para abordar adecuadamente estos desafíos, se requieren las siguientes acciones y condiciones: 

  1. Un nuevo mindset, que permita a directores y gerentes visualizar las tecnologías de información como el sistema circulatorio del core business, atravesando e integrando todos los procesos clave de la organización de manera transversal.
  2. Comprender a cabalidad el estado actual en que se encuentra la organización, revisando el nivel de adopción de tecnologías estándar, capacidades y competencias con las que cuenta.
  3. Realizar un benchmark tecnológico con su industria e industrias similares, identificando gaps y oportunidades de adopción inmediatas o de corto plazo.
  4. Alinear la estrategia tecnológica con los objetivos, definir recursos y establecer prioridades, instalando un equipo o comité que articule y dirija su implementación de manera eficiente.
  5. Desarrollar o adquirir los conocimientos, competencias y prácticas necesarias para concretar con éxito los avances requeridos.
  6. Medir y mitigar los riesgos.

Reconocer la necesidad de este nuevo enfoque es el punto de partida para surfear esta ola tecnológica y evitar que nos golpee desprevenidos.

 

Patricio Viguera

CPA, Ing.Comercial, MBA

Alumni IdDC

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