Opinión

Cuando la economía se debilita

Por Fadua Gajardo

Directora ejecutiva del IdDC

Las recientes cifras económicas han vuelto a instalar un debate necesario sobre el rumbo del país. Crecimiento debilitado, menor inversión y un mercado laboral que se deteriora son desafíos que requieren políticas públicas oportunas. Pero es un error pensar que la solución depende únicamente del Estado.

El sector privado también tiene una responsabilidad, y esa responsabilidad empieza en los directorios.

El rol del gobierno corporativo va mucho más allá de supervisar balances o asegurar el cumplimiento normativo. Un directorio moderno debe preguntarse cómo hacer a su empresa más competitiva e innovadora, cómo atraer inversión, desarrollar talento, incorporar tecnología y gestionar riesgos en un entorno cada vez más incierto.

Cada decisión estratégica de una empresa trasciende sus propios resultados. Cuando una organización invierte, innova, exporta o genera empleo de calidad, también fortalece la economía del país. Por eso, en momentos de desaceleración, el liderazgo de los directorios adquiere una relevancia todavía mayor: es en los escenarios complejos donde se pone a prueba su capacidad de mirar más allá del corto plazo y crear condiciones para un crecimiento sostenible.

No solo se necesitan mejores políticas públicas. También se necesitan mejores gobiernos corporativos: directorios que promuevan la innovación, aceleren la transformación digital y mantengan un compromiso real con la creación de valor de largo plazo.

Cuando los problemas estructurales se identifican tarde, las soluciones cuestan más y se vuelven más complejas. Lo mismo pasa en las empresas. La responsabilidad de un directorio es anticiparse, identificar riesgos y desafiar el statu quo antes de que las dificultades se conviertan en crisis. Ahí está, en el fondo, la diferencia entre un directorio que fiscaliza el pasado y uno que guía el futuro.

La competitividad de un país no se construye solo desde el Gobierno de turno. También se construye en cada directorio que entiende que su deber fiduciario no termina en los resultados trimestrales, sino que contribuye a empresas más sólidas y, con ello, a una economía más dinámica.

En tiempos de incertidumbre, el mejor aporte de un directorio es ejercer un liderazgo responsable y con visión de futuro. Porque fortalecer el gobierno corporativo también es una forma de fortalecer a Chile.

Tags: Opinión