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3 marzo, 2020

OPINIÓN | «Mujeres en Alta Dirección ¿Quién tiene la última palabra?», por Fadua Gajardo

Tener más mujeres en altos puestos no es sólo tarea del directorio, sino también de los accionistas controladores de una compañía. Ellos son los principales actores de cambio, pero vemos que aún hay carencias: de convicción, de oportunidades, de poca conciencia sobre el valor de equipos diversos.

Lamentablemente, pareciera que ni los datos concretos y reales tocan a quienes deben empujar este positivo ajuste en la dirección de las empresas.

Los estudios demuestran que contar con equipos diversos y con una mayor presencia de mujeres en todos los niveles de una organización es clave para el éxito de una buena estrategia de negocios, llegando incluso a sumar hasta 6 puntos porcentuales a su margen bruto, todavía no es posible ver un interés real por parte de las empresas en aumentar la presencia femenina en cargos de alta dirección.

Esto ya que, según el Ministerio de la Mujer y Equidad de Género la participación de mujeres en cargos directivos de empresas IPSA no supera el 10%. Asimismo, la presencia de materias de inclusión y diversidad en la agenda de los directorios sigue siendo baja, algo que sin duda debe cambiar.

A esto se suma las propias barreras, tanto internas como externas, que las mujeres deben superar al recorrer el camino hacia el directorio, el cual no se encuentra pavimentado. Por ejemplo, la brecha económica entre hombres y mujeres: el último informe del World Economic Forum sostiene que esta se ha ampliado considerablemente, ya que pasó de cerrarse en 202 años, en 2018, a 257 en este último reporte.

Hoy Chile cambió y los stakeholders son más exigentes. Para que una organización sea sostenible en el tiempo ya no basta con preocuparse solo de los estados financieros, sino que es necesario poner los esfuerzos en los factores ASG. En esa línea, dentro de la “S” aparecen los temas de diversidad y equidad de género, donde es necesario preguntarse si los objetivos y KPI fijados por los directorios, referentes a este tema, son suficientes para que se produzcan mejoras al corto y mediano plazo.

Decir que no se están haciendo esfuerzos para aumentar la presencia femenina en los cargos de alta dirección sería injusto: existen diversas iniciativas que trabajan por conseguir este objetivo, como el Club del 30%, sin ir más lejos.

No obstante, evitar que las mujeres sean un símbolo en los directorios, es tarea que deben empujar los accionistas controladores. De otra manera, será imposible contar con una sociedad equitativa y que esté a la altura de los negocios y demandas de estos tiempos que corren.

Fadua Gajardo

Directora Ejecutiva

Instituto de Directores de Chile

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