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25 febrero, 2020

Seis prácticas probadas para que el directorio se adapte al futuro

En una era de transformación impulsada por los cambios sociales y tecnológicos, las empresas deben revisar nuevos modelos de negocio, formas de trabajar y en general, su inserción e impacto en la sociedad. Para enfrentar el nuevo escenario y mantener el ritmo, los directorios necesitan reformular y re-imaginar sus funciones para asegurarse de que se adaptan al futuro.

Los movimientos sociales en el país junto con la transformación digital han modificado fundamentalmente el escenario en que las empresas se mueven. La última edición del estudio “La Voz del Mercado” presentada en Chile en enero de este año, da cuenta que existe la expectativa de un cambio en el más alto nivel corporativo: El 89,7% de los encuestados esperan que la agenda del directorio cambie tras los acontecimientos iniciados en octubre de 2019.

A nivel internacional, en los últimos años la vida media de las principales empresas públicas de EE.UU. ha ido disminuyendo como consecuencia de una alteración social, económica o disrupción tecnológica y, en algunos casos, esto se debe a que han perdido oportunidades para adaptarse e innovar.

Del mismo modo, un porcentaje importante de las empresas que formaban parte de la lista de las principales compañías del Reino Unido en los años 80 ha sido comprada, se ha reducido o ha desaparecido. Las que aún existen son las que han sido capaces de adaptarse y forjar el futuro.

El acelerado ritmo en que actualmente se suceden los acontecimientos, requiere que los directorios evolucionen continuamente para adoptar la transformación y abordar el desempeño efectivo, ahora más que nunca. Los cambios sociales, tecnológicos, geopolíticos, demográficos y ambientales requieren que los directorios hagan el esfuerzo necesario para guiar a sus empresas a aprovechar el lado positivo de la disrupción, gestionar el riesgo y optimizar el desempeño.

EY ha identificado seis áreas de acción clave para que los directorios pongan a prueba su adaptabilidad al futuro y, dentro de cada una de ellas, ha destacado las preguntas que los directorios deben tener en cuenta:

1. Obtener nuevas perspectivas

2. Revitalizar la dinámica del directorio

3. Aumentar el enfoque a largo plazo

4. Adaptar la comunicación, proteger la reputación

5. Alinear y monitorear la cultura

6. Mejorar la supervisión de riesgos y de cumplimiento

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Los directorios que se adaptan al futuro son previsores y proactivos a la hora de recabar perspectivas que podrían tener un impacto en el negocio. Son diversos por naturaleza, integradores y se mueven por lo provocativo y lo inesperado. Tienen amplitud de miras y muestran liderazgo en el equilibrio de intereses a largo plazo. Son transparentes y receptivos. Son innovadores en la supervisión del capital humano y la cultura como generadora de valor. Además, tienen una visión más amplia del riesgo gracias al cumplimiento, el monitoreo y la mitigación que ofrece la tecnología.

Como base de todo esto, los directorios que se adaptan al futuro tienen una concepción clara de su propósito. A medida que se descubren nuevas fuentes de valor, un sentido claro de propósito puede proporcionar un camino a través de la incertidumbre al fortalecer el enfoque y la visión, crear confianza y permitir la agilidad para innovar en tiempos de transición.

Especialmente, este es el caso de las empresas con una visión amplia de su propósito que va mucho más allá del valor para el accionista y que considera a stakeholders y otros generadores de crecimiento.

En un estudio de 2018 sobre las organizaciones más duraderas del Reino Unido, el Harvard Business Review descubrió que las empresas que han resistido la prueba del tiempo son las que se centran no sólo en «servir a los clientes, poseer recursos, ser eficientes y crecer», sino también las que «tratan de moldear la sociedad, compartir a los expertos… y se centran en mejorar, no en crecer

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